Manifiesto inicial

Escribir un blog ha sido siempre una constante en mi vida durante los últimos años. El no saber sobre qué escribir más que el cómo escribir es precisamente el obstáculo que intento superar con la redacción de “a través de la ventana”.

Siempre he tenido un poderoso interés por los hechos que afectan al mundo y que están vigentes actualmente. El cambio climático, el terrorismo, la pobreza, las tecnologías… por mencionar algunas, son parte inherente de mi gran interés por conocer al mundo y a sus demonios, como el libro de Carl Sagan.

Algunas veces suceden eventos importante que suelen pasar desapercibidas por la vorágine de información que pululan en las redes sociales. Nos atrapan las redes sociales, nos exprimen hasta el cansancio, nos exigen, nos agobian, a veces me he sentido prisionero de Facebook por algunas horas al punto de perder la noción del tiempo. Hoy la situación ha cambiado.

Escribo porque quiero hablar, quisiera hablar pero escribo, y seguiré escribiendo porque es la única cosa que hago desde hace tiempo, a parte de leer. Mi vida puede resumirse en esas dos actividades, y tener que trabajar, claro está.

Y aquí estoy, escribiendo este manifiesto que será la primera entrada del blog, mi blog. Un blog que siempre estuvo allí latente, esperando las palabras que brotaran de mis dedos y que en estos momentos aparecen en la pantalla como la palabra momentos y la palabra pantalla, una después de la otra, que no es más que un juego, un hermoso juego de palabras.

En este blog escribiré todas las situaciones que me parecen interesantes, hechos que suceden en el mundo, noticias especialmente, con su respectivo comentario. Seré un comentarista, aunque no sé si haya de estudiar para ser comentarista. Soy bibliotecólogo, por si acaso cabe la duda.

A veces dejaré unas rimas producto de mi ingenio contemplativo ya que me agrada la poesía.

Y bueno, aquí termina este manifiesto que no es otra cosa más que mis propios pensamientos hecho palabras, palabras como hecho o pensamiento que aparecen, letra por letra, en la pantalla y el cuál observo cuando mis dedos se mueven mecánicamente para hacerlas aparecer mientras mis ojos clavan su atención en la oración que está a punto de terminar.

Gracias

Ventana que serán mis ojos y mis dedos